Nuestro museo parroquial

El Museo Parroquial de San Javier está ubicado en el Templo de San Francisco Javier, a la derecha y tras el presbiterio del mismo. Su visita, así como la del propio Templo, constituye una ventana abierta al origen del propio pueblo, ya que en su principio, primeras décadas del siglo XVII, fue una ermita dedicada al Santo Misionero, erigida por algún devoto del mismo, para darle culto y veneración.

El Museo Parroquial surge al cumplirse los trescientos años de la fundación de la parroquia (29-9-1998), por deseo del Consejo de Pastoral de la parroquia, como homenaje y reconocimiento a la población que humildemente ha convivido al amparo de su Iglesia Parroquial, cuyo humilde legado ha recibido. Su fundador fue Don José Ballester que gloria esté.

El Museo Parroquial de San Javier ha sido objeto de un nuevo inventario recientemente dirigido por María Griñán, vecina de San Javier, directora del departamento de Historia del Arte de la Universidad de Murcia, que está al frente del museo de la parroquia de San Francisco Javier, para la organización y puesta en valor de todas y cada una de sus piezas, algunas del siglo XIII, que se podrán visitar de nuevo tras la reapertura del Museo coincidiendo con las fiestas patronales en diciembre próximo.

En la sala A son significativas la serie de vestiduras sagradas correspondientes al siglo XVII, aportadas por alguno de los primeros párrocos; las medallas, galardones y objetos de culto pertenecientes a algunos sacerdotes ilustres.

En la sala B, destacan las pequeñas imágenes, talladas, la mayor parte en madera, estofadas y policromadas, que se muestran en las vitrinas, y el Baptisterio, formado por una pila bautismal de mármol del Macael, coronada por un templete de madera, que sirve de armario para guardar los elementos bautismales, tras cada celebración.

Por último, la visita culmina con la subida al Camarín del Santo, por medio de una cómoda escalera, con barandilla del siglo XVIII, en cuyas paredes laterales se exponen algunas piezas de gran belleza: sacras, cuadros, estandarte, etc., y en su parte alta, a la entrada al Camarín, una imagen de San Antonio, en pasta de madera, de Olot, muy vinculada a la historia cercana de nuestra parroquia. También se muestra un tabernáculo de gran belleza, que se instala en el Monumento del Jueves Santo.

Sería incompleta la visita al Museo si no se hiciera un recorrido a lo largo de las distintas capillas del Templo, en las que se pueden contemplar imágenes y retablos de gran belleza.

El pasado año (2014) visitaron casi 28.000 personas, lo que supone un aumento de más del 20 % respecto al ejercicio anterior.